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EL CHOCOLATE: UN SABOR Y UN SABER PARA EL PLACER

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EL CHOCOLATE: UN SABOR Y UN SABER PARA EL PLACER

¿Eres amante del chocolate? ¿Te has imaginado que no existiera este sabor en el mundo?

Pues bien, antes del siglo XVI el chocolate existía únicamente en Mesoamérica con una forma distinta a la que conocemos actualmente.

Hasta los años 1900 A.C., el pueblo que habitaba esa región tenía como costumbre preparar los granos provenientes del árbol de cacao autóctono. 

Es importante resaltar que el término “cacao” provendría más adelante por el nombre científico “Theobroma Cacao” que significaría en griego “alimento de los dioses”

Estos granos, eran triturados para luego ser mezclados con harina de maíz y pimientos picantes.

De esta manera se logró una bebida que tuvo finalmente la característica de ser una mezcla amarga, espumosa y vigorizante al que llamaron “tchocolatl”: una idea de sabor muy diferente del que conocemos hoy, como una deliciosa taza de chocolate caliente al desayuno, pero con una raíz fonética y gramática que se sostendría de forma similar hasta hoy.

Los mesoamericanos nos superaron respecto a la importancia del cacao en su territorio: 

 

En primer lugar, asumían que éste era un alimento celestial que era entregado a los seres humanos por el dios Serpiente Emplumada, conocido por los mayas como Kukulkán y por los aztecas como Quetzalcoatl.

Por otro lado, los aztecas solían usar el cacao como moneda, tomaban chocolate en los banquetes reales o en los rituales y lo entregaban como recompensa cuando los soldados ganaban una batalla.

En 1519 ocurrió el primer encuentro trasatlántico con el chocolate, en el momento en que Hernán Cortés visitó la corte de Moctezuma en Tenochtitlán. Allí, el rey tenía 50 jarras de la bebida que se ofrecía y se vertía en copas de oro.

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Al volver a sus tierras, los colonizadores llevaban el preciado grano y relataban las historias sobre las costumbres nativas del lugar donde se le daba al grano la reputación de ser afrodisíaco.

Principalmente, se ofreció para las dolencias estomacales por el sabor amargo que tenía. No obstante, luego de endulzarse con miel, azúcar o vainilla se convirtió en uno de los manjares populares de la corte española.

Las damas de la realeza, solían reservar para ellas el chocolate y lo tomaban a sorbitos en secreto, condimentándolo con especias y ocasionalmente con pimienta.

Por otro lado, los miembros de la iglesia española la consumían porque consideraban que se trataba de un alimento que no rompía el ayuno. Este tema tuvo fuertes discusiones eclesiásticas posteriormente.

Con el paso del tiempo, un hogar aristocrático podía acentuar su dignidad cuando poseía una vajilla propia para el chocolate. Este producto era de carácter exclusivo ya que tardaba mucho tiempo para producirse en gran escala.

Esta situación generaba la necesidad de tener plantaciones y de importar trabajo esclavo para la producción, provenientes del caribe y las islas de las costas africanas.

En 1828, el mundo del chocolate cambió al elaborarse una prensa de cacao en Ámsterdam. En esta presa se separaba la grasa natural del cacao y producía un polvo que podía luego mezclarse con líquido o combinarse con la manteca de cacao para crear el chocolate que conocemos actualmente.

Conoce aquí las bondades del chocolate para el organismo.

Un chocolatero suizo de nombre Daniel Peter agregó leche en polvo a esta mezcla y de allí surgió el chocolate con leche.

Para el siglo XX el chocolate se vuelve una bebida placentera accesible para todos, con lo que se multiplica la demanda de cultivo de cacao y solo podía crecer cerca del Ecuador. La producción de cacao se traslada para el oeste de África. De esta manera, Costa de Marfil provee por lo menos dos quintas partes de cacao en el mundo.

Actualmente, el chocolate se encuentra presente en los rituales de la cultura moderna y mantiene un aura sobre lo sensual lo tentador y lo prohibido.

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